Hola gente y Simón:
Hoy una historia.
Estábamos en Londres buscando un regalo para Edo, y nos pusimos a mirar tiendas de ropa inglesas: Mango, Zara, Bershka… lo típico. Cuando de repente perdemos a Lukas, el alemán. Digo “voy a salir a ver si lo veo”, y según salgo por la puerta del Mango oigo “¡Coño, Polar!”, subo la mirada y… ¿a quién me encuentro? Pues a mi tocayo Konverso. Sabíamos que el otro estaba por la ciudad, pero mira que es difícil encontrarse con alguien de casualidad en Londres. Es lo que tiene Liverpool Street, que nadie va a comprar allí. Un saludo primo.
Como prueba de la veracidad de esta bella historieta, una foto.
He dicho.










